De la contusión a la ruptura
Cuando el cuerpo es sometido a estrés constante, los tejidos pueden sufrir desde lesiones musculares leves hasta complicaciones mayores como fracturas o luxaciones. Es común que el deportista ignore señales como la rigidez articular o un dolor articular persistente, asociándolo a la fatiga normal. Sin embargo, condiciones como la tendinitis o la bursitis mal tratadas pueden derivar en esguinces crónicos o inestabilidad. Identificar a tiempo si el dolor proviene de una lesión de ligamentos o simplemente de una mala mecánica permite evitar complicaciones que, a largo plazo, favorecen la aparición de artrosis prematura o problemas de postura que afectan la columna.
